Urgidos los vehículos por llegar a su destino, raudo el motociclista burlándose con hábiles acrobacias de los pobres diablos detenidos tras un roce fortuito que convierte el asfalto en un ring de boxeo, el curioso que con cualquier pretexto toma nota del percance y mil bocinas sonando al unísono que mas que apurar mas bien le dan el tono diabólico a la pelea, y regreso al punto de partida, un cigarrillo en mano y una ilusión que parece alejarse a medida que el trafico fluye, un teléfono que nunca sonará y nuevamente un plan que fallará.
Hacen falta mil dólares para cerrar un negocio, o tan solo diez para tratar de alimentar a una familia, acortando presupuestos y alargando un billete al infinito, cada quien tiene su historia, un afán, un anhelo o una necesidad, la transacción se completa y un sueño empieza o una ilusión vuelve a cobrar vida, la leve sonrisa entrecortada del infeliz que tendrá para dar de comer contrasta con la altanería de aquel que no pudo cerrar un negocio, mientras que yo tengo una ilusión que no puedo procesar tras una ventanilla, y tan solo aprieto los dientes buscando cada reloj que muestre como se me muere la sonrisa.
Otro café y otro cigarrillo, y la soledad como companía, y ahora no se a quien espero, si a la culpable de la escena o al orgullo que parece haberse demorado en el tráfico de la hora pico, pero no soy el único; con una rosa maltrecha una hoja arrugada y un vaso de café que recoge cada lágrima que se desprende de un rostro que no encuentra mejor manera de mostrar el dolor, yace en una esquina otra víctima de un sueño roto, y será que así estoy por dentro? No lo se…
Y llega la hora, no puedo esperar más, nunca llamó ella y el orgullo justificó su falta, los nervios me consumen, y la llamada que debe hacerse. Mil pensamientos pasan por mi cabeza, la sensación de derrota es indescriptible y la esperanza se vuelve un salvavidas…
Nunca llegará pero su voz mando a la basura el discurso preparado, una leve sonrisa alegró mi corazón al mismo tiempo que la ira y la ansiedad me comían por dentro, y la esperanza huyó y me dejó naufragar…
¿Pero por qué lo hago? ¿Por qué no puedo poner mi integridad en plano principal, darle prioridad? No se, solo se que esta historia se repetirá varias veces, decenas de cafés y cigarrillos serán testigos del amargo momento, un rostro dibujado en mi mente que me da animo para luchar y un orgullo y una conciencia que faltaron a la cita dejándome a merced de un sentimiento que no sabe más que querer.
Estoy divagando en una pelea que perdí hace mucho, pero no puedo, no quiero aceptar, ¿hasta dónde soy capaz de llegar? Muy simple, llegaré hasta donde ella esté y lo conseguiré, conseguiré ganarme el corazón de la mujer que cual marioneta me manejó, y cuando eso pase estas palabras tendrán valor, porque mas que ser un relato de la enésima derrota, será la épica historia de un triunfo, y me recordará que todo sacrificio tiene una recompensa, y mas que nada me recordará que una gran mujer está a mi lado y lo mucho que hice por tenerla.